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November 12, 2019, 11:00 AM

El ARREBATAMIENTO DE LOS SANTOS



El ministerio de Jesucristo en la tierra se divide en dos etapas. La primera vez Él vino meramente como un hombre (pero todavía siendo 100% Dios); la segunda vez vendrá como un Rey soberano. Su primera venida fue para morir; Su segunda es para reinar. Se habla, entonces, de la primera venida y de la segunda venida de Cristo.

La segunda venida de Cristo está dividida en dos fases. A la primera venida en el aire se le llama el arrebatamiento; a la segunda venida a la tierra se le llama la revelación. En la primera, Cristo viene para recibir en el aire a los santos (vivos y muertos). En la segunda, viene con Sus santos a la tierra para juzgar a las naciones e instituir Su reino de justicia. En la primera, viene sin anunciarse como «ladrón en la noche» (1 Tesalonicenses 5:2). En la segunda, «todo ojo le verá» (Apocalipsis 1:7). «Porque como el relámpago que al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro, así también será el Hijo del Hombre en su día» (Lucas 17:24). El pueblo de Dios va a participar en ambos aspectos del regreso de Cristo.

La palabra raptar, que se deriva del latín rapio, significa «arrebatar de un lugar a otro por medio de la fuerza» (rapto y arrebatamiento son, entonces, términos sinónimos). El término se usa para describir el traslado de Felipe de Gaza a Cesarea por el Espíritu Santo (Hechos 8:39), el traslado de Pablo al paraíso (2 Corintios 12:2-4) y la venida del Señor en el aire (1 Tesalonicenses 4:17).

 

EL ARREBATAMIENTO OCURRIRÁ SIN AVISO

En años recientes, muchas personas neciamente han predicho el día del regreso del Señor. Algunos se han puesto «batas de ascensión» y se han ido a esperarlo a las montañas. La Biblia advierte contra este tipo de comportamiento.

El Señor regresará cuando la vida esté en su normalidad. «Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre» (Mateo 24:37). ¿Cómo eran los días de Noé? Jesús explicó: «…estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento...y no entendieron hasta que vino el diluvio…» (Mateo 24:38-39). Es decir, todos estaban ocupados en las actividades cotidianas de la vida. Noé había anunciado el diluvio desde luego, pero ellos no le prestaron atención.

La gente estará prosiguiendo con sus tareas diarias, inconscientes de que la llegada de Cristo está cerca, cuando de pronto Él arrebatará a Sus santos. Habrá hombres trabajando en el campo; mujeres estarán moliendo. De repente, uno será llevado mientras que otro será dejado. Eso significa que el regreso de Cristo por los santos será sin aviso. Sorprenderá a los salvos y a los inconversos.

Jesucristo repetidamente pide al creyente que vele (Mateo 24:42-44; Marcos 13:33).

 

EL ARREBATAMIENTO SERÁ MILAGROSO

Las palabras de Jesucristo aseguran a los creyentes que habrá una resurrección de los santos muertos y un arrebatamiento de los santos. «De cierto, de cierto os digo: Viene la hora, y ahora es, cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oyeren vivirán....No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación» (Juan 5:25, 28-29). Como para no dejar lugar para duda, Cristo repitió varias veces lo que sucedería al creyente en Su regreso: «…le resucitaré en el día postrero» (Juan 6:39-40, 44). ¡Cristo garantiza su resurrección!

La resurrección de los santos estará basada en la resurrección de Jesucristo. Esto lo vemos en la declaración de Pablo: «Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él» (1 Tesalonicenses 4:14). Cristo dijo: «Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá» (Juan 11:25). Por Su poder milagroso, expresado en Su propia resurrección de la muerte, Jesucristo ha prometido: «…porque yo vivo, vosotros también viviréis» (Juan 14:19). Ya que pudo dar Su vida y volverla a tomar en la resurrección, puede también restaurar a la vida los cuerpos muertos de los creyentes.

El arrebatamiento incluirá a todos los santos. Ninguno de ellos se quedará. ¡Lea 1 Tesalonicenses 4:15 y regocíjese! Los creyentes de Tesalónica estaban preocupados, temiendo que sus hermanos muertos fueran a perder la venida de Cristo. El apóstol Pablo les aseguró en 1 Tesalonicenses 4:14-17 que absolutamente todos los creyentes, muertos y vivos, serían llevados por su Señor.

La Biblia deja bien claro que los creyentes de todas las generaciones serán llevados por el Señor cuando venga en las nubes. ¡Si usted es creyente, está garantizado que su cuerpo será transformado y será arrebatado con los santos!

 

EL ARREBATAMIENTO SE CENTRARÁ EN CRISTO

Jesucristo es la clave de la doctrina cristiana de la resurrección.

Los creyentes hemos nacido de nuevo a una esperanza viva debido a que Cristo resucitó (1 Pedro 1:3); tenemos la certeza de lo que nos espera después de esta vida debido a que Cristo resucitó (1 Corintios 15:12-20). El infortunio se ha ido; la esperanza ha llegado. Disfrutamos de la seguridad más allá de esta vida. El hecho de que Cristo ha resucitado de entre los muertos garantiza nuestra resurrección. «Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho» (1 Corintios 15:20). El término «primicias» se usa en el Antiguo Testamento para señalar lo primero de la cosecha en madurar. Por mandato de Dios, las primicias se recogían y se presentaban a Él como señal de que la tierra y todos sus frutos eran don de Dios. La primicia era una señal de que la cosecha completa pronto llegaría. Cristo se levantó de la muerte como primicias de todos los creyentes que mueren.

La resurrección de los creyentes será como la resurrección de Cristo: Será llevada a cabo por el poder de Dios. Será la restauración a la vida de la muerte. Será la resurrección de un cuerpo transformado. Será la resurrección a una vida que no termina en muerte ni conoce los sufrimientos de la vida presente. Permitirá la entrada a la presencia personal de Dios.

La Biblia nos enseña en 1 Corintios 15:45-47 que Cristo es el «segundo hombre» y «el postrer Adán». De la manera en que el primer Adán (en el libro de Génesis) fue el primero de una raza de hombres, así Cristo es el primero de una nueva clase de hombres. El primer Adán maldijo su posteridad con su pecado; Jesucristo bendijo Su posteridad con Su rectitud. La posteridad del primer Adán fue terrenal; la de Cristo es celestial. Todos los que están en el primer Adán mueren; todos los que están en Cristo (el segundo Adán) serán resucitados de la muerte. Ahora los creyentes llevamos la imagen de Adán; un día llevaremos la imagen de Cristo. ¡Este hecho debe despertar en cada creyente el anhelo de ver a su Señor y Salvador!

¿Cuáles otros acontecimientos acompañarán el arrebatamiento de los santos? La Biblia nos dice que los santos estarán en el cielo con el Señor Jesucristo por un período de siete años. Durante ese tiempo cada uno aparecerá ante el tribunal de Cristo y asistirá la cena de las bodas del Cordero. En la tierra, mientras tanto, la gran tribulación se llevará a cabo. Al final del período de siete años, el Señor regresará a la tierra con Sus santos. En esta segunda venida a la tierra, Cristo pondrá fin a la tribulación, derrotando al anticristo y a sus fuerzas, y establecerá Su reino de justicia por mil años.

Amado hermano, hay dos deberes que usted debe intentar cumplir mientras espera la venida del Señor:

  1. Sea puro: «Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro» (1 Juan 3:3).
  2. Esté ocupado en los negocios del Señor: «…Negociad entre tanto que vengo» (Lucas 19:13). «Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis» (Mateo 24:44).

¡Dios le bendiga!



Comments

11-13-2019 at 9:00 AM
Claudio Calderon Sandi
Amen , GLORIA a DIOS por nuestra Salvacion en JESUCRISTO nuestro SEÑOR y SALVADOR y por todas las promesas de su SANTA PALABRA ,
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